La ruta está integrada por 60 molinos en escalera por dos laderas formando un imponente conjunto de ingeniería tradicional declarado Bien de Interés Cultural en 1998.
Los Muíños do Folón e do Picón podemos encontrar molinos de canal y molinos de cubo, donde se almacenaba el agua en los molinos superiores para pasar de unos a otros aprovechando el desnivel.
La vida activa de los molinos se acaba en torno a la década de los años 30 del siglo pasado como consecuencia de la llegada de la electricidad.
Se trata de un itinerario de poco más de 3,5 kms de dificultad media. Se recomienda ir provistos de ropa deportiva y calzado cómodo, agua y una visera. La ruta arranca en el propio aparcamiento siguiendo un camino forestal cuyo enlace con otro totalmente empedrado hace que sea la primera impresión sorprendente de las muchas que aún restan por experimentar.