INFORME DE SITUACIÓN
Llega el frío y las calles se iluminan, se acerca la Navidad a toda prisa y vuelven los mercados navideños repletos del olor a navidad, galletas de jengibre, vino caliente, castañas asadas, almendras tostadas, a queso fundido, a chocolate y especias.
Toulouse, la ciudad rosa, apodada así por los ladrillos que decoran las fachadas del centro antiguo, es una ciudad perfecta para pasar un fin de semana, ya que tiene un ambiente genial y su centro antiguo es pequeño y se pueden visitar las atracciones turísticas más importantes a pie. Y qué mejor excusa para descubrir la capital de Occitania en diciembre.
Las calles del centro se decoran con luces y la Navidad en la ciudad rosa llega a todos los rincones.
Desde luego, en Toulouse la Navidad no tiene ese aspecto de cuento como sucede en la vecina Alsacia. En Occitania la decoración es más discreta pero siempre está presente. Sólo hay que esperar a que caiga el sol para descubrir una ciudad iluminada por las luces navideñas.
Tras la Place de Capitole hay otra pequeña plaza presidida por el Donjon, un bonito edificio que antiguamente alojó las mazmorras de la ciudad y hoy acoge la Oficina de Turismo de la Toulouse. Es junto a esta torre donde está la casa de Père Noel. No es como la que tiene en Laponia, pero los niños y no tan niños, pueden fotografiarse con Papa Nöel.
A unos 50Km de Toulouse se encuentra la ciudad de Montauban, donde cada año por estas fechas se celebra le festival des lanternes.
El festival se remonta a la dinastía Tang (618-907) y nos traslada a universos de fantasía y cuentos de dragones, caballeros y princesas de la cultura oriental con el despliegue de 2.500 farolillos gigantes con formas animadas que se iluminan cada noche, entre las 18:00h y las 23:00h.