Esto no es un pueblo, es una cicatriz en la tierra, una garganta excavada por el arroyo Ravenna en el corazón más oscuro y místico de la Selva Negra.
No te puedes perder (La Experiencia Definitiva): Hay dos formas de llegar al mercado: la normal (en el autobús lanzadera) y la nuestra. Si hay nieve, la experiencia que te cambiará el viaje es la caminata nocturna con antorchas y raquetas de nieve. Se organiza desde el pueblo cercano de Hinterzarten. Imagina la escena: es noche cerrada, solo escuchas el crujido de la nieve virgen bajo tus raquetas y el silencio absoluto del bosque. La única luz es el baile de la llama de tu antorcha, que proyecta sombras fantasmagóricas en los abetos cargados de nieve. Después de unos 45 minutos caminando por el bosque, empiezas a escuchar un murmullo y a ver un resplandor a lo lejos. Llegarás al mercado a pie, como un explorador, no como un turista. Es inolvidable. (Infórmate y reserva en la oficina de turismo de Hinterzarten).
El Espectáculo del Mercado (Noche): Es el espectáculo definitivo, el más salvaje y mágico. Al entrar en la garganta, el impacto es brutal. Más de 40 puestos de madera se apiñan bajo los arcos de piedra del viaducto, iluminados por cientos de luces y el fuego de las hogueras. La banda sonora constante es el rugido del arroyo Ravenna, que corre a tu lado y cuyas aguas se tiñen con luces de colores, creando reflejos sobre el hielo y las piedras. El aire huele a pino, a humo de leña y a vino especiado. Y entonces, de repente, un estruendo sobre tu cabeza te hace levantar la vista: un tren cruza el viaducto, un monstruo de metal pasando sobre este pequeño universo mágico. Es un contraste brutal entre la ingeniería, la naturaleza salvaje y la delicadeza de la artesanía que te recuerda lo pequeño que eres. (Entradas online, solo fines de semana).
Brebajes y Mandanga: El Hirschgulasch (estofado de ciervo) sigue siendo el rey. Servido en un cuenco de pan, es perfecto para comer de pie junto a una hoguera. No te vayas sin probar los Apfelküchle. Son rodajas de manzana rebozadas en una masa, fritas y luego cubiertas de azúcar y canela o salsa de vainilla. Son adictivos. Además del Glühwein, para entrar en calor de verdad pide un Schnaps local. Un chupito de Kirschwasser (aguardiente de cereza) o de Obstler (aguardiente de frutas) te calentará el alma.
Aparca tu Trineo: La organización es perfecta. Seguirás las señales hasta una campa de aparcamiento designada donde un autobús lanzadera (incluido en la entrada) te lleva y te trae. (Recuerda: Entradas online y solo fines de semana).