INFORME DE SITUACIÓN
Como dice el gran Paco Nadal, "al menos hay que viajar sólo una vez en la vida", para descubrir lo que se siente. Pues éste es uno de mis viajes, viajando solo, ya que no coincidía con nadie que quisiera ir a mí mismo destino y/o que coincidiésemos en fechas.
La República Checa, creo que es una gran desconocida para todos los viajeros Españoles, poco conocemos de éste país a excepción de Praga, su capital, Terezin, el campo de concentración Nazi y Plzen, por la cerveza e igual el triángulo de los balnearios si se ha realizado alguna excursión de un día desde Praga. Sin embargo, la República Checa, es más que esas ciudades. Nosotros en estos 5 días nos centraremos en el norte de la Republica Checa.
Plzen es una ciudad mediana cercana a Praga, las separan 98 km y en 1h puedes estar en el centro de Praga. EEn mi viaje elegí ésta ciudad por ser el hotel más económico y porque buscaba un ambiente tranquilo en el que desconectar de la "agobiante" ciudad de Madrid.
Uno de los destinos que descubrí durante mi viaje, fue la ciudad de piedra, Adrspach. Dentro de éste parque natural, que hace frontera con Polonia, hay dos rutas principales, que comparten recorrido, uno más corta y otra un poco más larga y con algo más de dificultad. La ruta que yo hice, fue la más turística y con menos dificultad, la corta. Ambas rutas parten desde el municipio de Adršpach. Adrspach, recibe el nombre de ciudad de piedra por sus formaciones rocosas que simulan una ciudad con altos edificios. En la época del deshielo, en primavera, el espectáculo que ofrece el parque es impresionante, durante el camino pasas por impresionantes cascadas.
Como éste viaje era de relax y desconectar de la ciudad, también visité lo que se denomina el triángulo de los balnearios, Mariánské Lázn?, Frantiskovy Lázn?, Karlovy Vary y algún pueblo más por la zona. En Mariánské Lázn?, puedes disfrutar de 3 horas de tratamiento termal y masajes relajantes en uno de sus hoteles balneario. Además de las aguas termales, éstos municipios parece que se han quedado anclados en el pasado, conservan todo el esplendor de un tiempo pasado.
En nuestra visita no podía faltar una visita a Praga, en éste caso nos centramos en su cultura judía, visitando las sinagogas, el museo judío, el castillo de Praga y un recorrido por sus calles estrechas y repletas de tiendas de recuerdos, restaurantes y turistas.
En nuestra visita cultural, también está incluido una visita al campo de concentración de Terezin, al que los nazis llaman un campo "especial".
Prepara la mochila, tu callao, cálzate tus mejores zapatillas para andar y prepárate para recorrer y descansar en el norte de la República Checa.