La N222, nos guía por la margen sur del río Duero, a través de kilómetros de placer y fascinación, en un corto viaje para unos y largo para otros, pero para ambos disfrutando de un bello entorno.
Sus miradores y viñedos, sus freguesias y sus adegas y la sensación de rodar entre un jardín de ordenados parterres que forman las viñas. Salpicados de olivos, alcornoques, almendros, higueras, brezos y por supuesto por el Duero, el principal protagonista de esta historia.
Con frecuencia surcan las aguas del río elegantes cruceros dibujando estelas que chocan con las laderas de pizarra y granito; a ellos se unen pequeñas barcas de pesca, incluso veleros y algún rabelo, la embarcación que se usaba para transportar el vino hasta Oporto.
Por el borde del Duero, podemos ver discurrir la línea del ferrocarril, la llamada Linha do Douro. Esta línea transporta al viajero hasta una época anterior. Discurre entre Oporto y Pocinho, y las vistas se convierten en más deslumbrantes desde Pinhao hasta Pocinho, donde los cruceros que surcan el Duero no llegan.
Recorriendo la N-222 por el Alto Douro Vinhateiro, una región que se enorgullece de poseer el consejo regulador, que data de 1756, cuando el Marqués de Pombal quiso salvaguardar los derechos sobre el vino de Oporto, se tiene noticias de la producción de vinos por estos parajes desde hace más de dos mil años.
Un día, un reconocido equipo de expertos en carreteras, motores y similares, llegó a Portugal y descubrió la ruta de la N222. Regresaron deslumbrados y desde entonces las imágenes del Duero han viajado por el mundo proyectando la diversa belleza de Portugal más allá de sus fronteras. La N222 fue clasificada como la carretera más hermosa del mundo.
¿Por qué no disfrutar de la N222 o de la Linha do Douro y dejarse sorprender por un paisaje que estremece con su belleza al viajero?