Turín o Torino en italiano, es la puerta de los Alpes, esto es, porque la ciudad se encuentra a sus pies. No será extraño ver, en la época de nieve, turistas que se desplazan hasta ésta ciudad para practicar el deporte estival.
En ésta guía de fin de semana os descubrimos los sitios, para descubrir Turín y su cultura. No todo va a ser nieve y el famosos “aperitivi”, ya que la ciudad de Turín esconde secretos y una multitud de culturas arraigadas a la ciudad desde hace años.
Empecemos brevemente por conocer los orígenes de la ciudad, un rollo vaya, pero necesario para entender la cultura de la ciudad. Fue centro celta, colonia romana con el nombre de Augusta Taurinorum, saqueada varias veces por los bárbaros. Más tarde fue dominio bizantino, longobardo y franco. No ha sido para tanto ¿no?.
Al entrar a la ciudad de Turín, en coche, descubrimos sus calles adoquinadas, sus edificios de piedra, su centro histórico con edificios con soportales, una ciudad museo por su arquitectura que se conserva con el paso del tiempo.
Turín es una ciudad cómoda para recorrerla andando, dispone de una línea de metro que cruza la ciudad, sin embargo, el casco histórico está bien comunicado a pie y resuelta fácil orientarse y encontrar todo lo que vamos a descubrir en ésta guía.
Nos podremos encontrar desde sus plazas porticadas y adoquinadas en piedra, un museo del cine, uno de los más importantes del mundo gracias a la riqueza de su patrimonio y la multiplicidad de la actividad científica y divulgativa, y es que el cine llegó a Turín poco después de la primera proyección de cine que se realizó en París. La ciudad se convierte en un punto de referencia mundial del cine italiano exportando las producciones cinematográficas en América, Asia y Oceanía. Además de la “Mole Antonelliana”, conserva gran multitud de arquitecturas y puertas, tanto del tiempo romano, como de leyendas, ya que en ésta ciudad, dicen que se encuentra la entrada al inframundo a través de la puerta al infierno en la Piazza Statuto. Yo no sentí nada diferente.
Realidades y leyendas se unen en ésta fascinante ciudad, en la que se puede encontrar también un museo egipcio, que además es el segundo museo egipcio más importante del mundo. Te podrás preguntar porque la ciudad de Turín puede albergar un museo egipcio, el Museo Egizio di Torino. Pues bien, la ciudad se lo debe, principalmente, a Bernardino Drovetti, explorador y diplomático italiano, quien poseía una rica colección de arte egipcio.
Como buena ciudad italiana, no podría faltar la parte más religiosa, en Turín se conserva el “santo sudario”, la sábana santa que envolvió a Jesucristo tras su muerte. Está expuesta en una sala aledaña a la catedral, con un poco de tiempo e imaginación, puedes “adivinar” las marcas que dicen tener del rostro, y de las marcas de los clavos.
Muchas más cosas apasionantes se esconden en ésta ciudad, para descubrirlas, te invitamos a explorarla a través de la pestaña itinerario de ésta guía y descubrir por ti mismo, la ciudad en un fin de semana.
No te olvides de probar los helados de giandulla, o los bombones de giandulla, son elaborados con chocolate y avellana y están buenísimos.
Para recargar fuerzas a lo largo de los días, puedes degustar la famosa bebida típica de Turín apto para todo tipo de públicos, el Bicerin. Una bebida caliente a base de café y cacao, con un copete de nata (hay versión para niños sin café), espectacular, la mejor forma de degustarlo, es volviendo en el tiempo y sentándote en una de las mesas del famoso café al bicerin frente a la iglesia de la Consolata (Piazza della Consolata). Data de 1763 y era el lugar frecuentado por literarios de la época o por gente que deseaba meditar y pensar tomando un buen bicerin. Hoy en día, conserva ése halo de tranquilidad y reflexión que, traspasando sus puertas, percibirás y regresarás a 1763.