El mercado de Navidad de Bremen es uno de los más bonitos de Alemania. Cada año, el mercado convierte el centro de la ciudad con sus más de 180 puestos de artesanía de todo tipo y comida.
Gorro y guantes son obligatorios, el frío húmedo de Bremen hace estragos, para entrar en calor disfruta de un buen Glühwein. Otra bebida muy popular es el Feuerzangenbowle, un ponche caliente con vino, canela, piel de naranja, ron y azúcar. Un par de vasos y nos invadirá el espíritu navideño seguro.
Hay que escuchar por lo menos un día a Papá Noel leer cuentos e historias a los niños. Diariamente durante todo el adviento a las 15,30 horas en Unser Lieben Frauen Kirche (Unser Lieben Frauen Kirchhof 27). Los músicos de Bremen, por ejemplo, no se lo pierden ni un día.
Hay que visitar el mercado medieval de la ribera del río Weser (Schlachte), es imprescindible probar el salmón recién ahumado y el pan de jengibre. Aquí se pueden comprar regalos originales para llevar a casa. Merece la pena fijarse en los tenderos de los puestos, con sus ropajes y peinados realmente parecen sacados del siglo XII.
Las iglesias del centro de la ciudad siempre celebran con música la llegada de la Navidad. La catedral de San Petri (Sandstraße 10-12) y las iglesias Unser Liebe Frau Kirche (Unser Lieben Frauen Kirchhof 27) y Kulturkirche St. Stephani (Stephanikirchhof 8) suelen ofrecer programas navideños. También es un buen momento para visitar Die Glocke (Domsheide 4/5)
Muy típicos son los adornos navideños de madera tallados a mano, los Räuchermännchen, hombrecillos de madera para quemar incienso, los Cascanueces, los Schwibbögen, candelabros en forma de arco con escenas navideñas en su interior, y las pirámides de Navidad, una especie de carruseles de madera de varias plantas adornados con motivos navideños, generalmente ángeles.
El mercado está repleto de puestos que ofrecen todo tipo de golosinas y especialidades de la zona. Hay que probar las tradicionales almendras garrapiñadas, el mazapán de Lübeck, las frutas recubiertas de chocolate, las galletas Speculoos, los Poffertjes, dulces holandeses muy populares en la zona que se sirven con azúcar glasé o crema de chocolate, y los Kartoffelpuffer con puré o sirope de manzana, unas tortitas de patata que al freírse impregnan el mercado de un olor terrible. Por supuesto, no podemos despedirnos del mercado sin probar las salchichas, especialmente recomendables las preparadas al estilo bávaro.
No te olvides cuando regreses a tu hotel de prepararte un Magentee, una infusión de sabor absolutamente asquerosa pero fantástica para superar la indigestión.