Las aguas termales adquirieron protagonismo a principios del siglo XX para tratar enfermedades, pero los baños de Budapest han estado en activo desde la época de la dominación romana.
Si vas a pasar unos días en esta maravillosa ciudad, te recomendamos que al final del día, cuando ya estás cansado de “patear” Budapest, dediques unas horas para relajarte y disfrutar cada día de uno diferente. Además de relajarte, desconectar y descansar, podrás disfrutar de algunas de las termas más antiguas de la ciudad. En este post encontrarás algunos de los que consideramos los mejores balnearios de Budapest.
Esta cultura del spa va más allá de simplemente pasar unas horas relajándose en el agua. La aqua terapia es habitual en la práctica médica del país. Los médicos húngaros recetan habitualmente tratamientos en aguas termales.
Curiosamente esta cultura por el spa también se vive entre la gente más joven, y no tan joven, con las sparties, fiestas con música electrónica en las piscinas de los balnearios.
Algo importante antes de elegir un balneario para relajarte durante unas horas, es decidir si prefieres la tranquilidad de un baño local con poca gente o uno más turístico.
Si vas con tu pareja fíjate si el balneario que eliges tiene piscinas mixtas (no todas las que te recomendamos en este artículo lo son). Hay termas como los Baños Rudas, en los que hay días exclusivos solo para hombres y solo para mujeres, así como días mixtos, pero no te preocupes, que este balneario tiene una zona de Spa mixta, más turística, eso sí.
Un consejo: en todos los balnearios alquilan lo necesario para tu visita, pero casi mejor si llevas contigo chancletas, bañador y gorro (aunque esto último se suele usar solo en las piscinas frías, donde se nada), ¡y te ahorrarás unos €uros! para un refrigerio.
Basándonos en el tiempo que pasaremos en la ciudad, puedes utilizar nuestra guía de Budapest, para visitar la ciudad y complementar tu visita con esta lista de los que creemos son las mejores termas de Budapest.
Ahora sí, vamos a ver dónde podemos remojar nuestros cuerpos serranos después de un día de visitas por Budapest.