Tu primera parada tras cruzar la frontera es un espectáculo apocalíptico. Olvida las playas de postal; aquí la inmensidad del Océano Atlántico ha ganado la guerra contra la ingeniería militar alemana. El Muro del Atlántico nazi ha colapsado.
La Experiencia: Caminarás entre gigantescos bloques de hormigón armado de más de 100 toneladas que han sido arrancados de las dunas y tirados por las mareas como si fueran juguetes de arena. La pintura de camuflaje aún resiste la corrosión del salitre en un paisaje surrealista.
El secreto local: Consulta la marea antes de ir. Con marea baja podrás meterte dentro de las grietas de los búnkeres destrozados y escuchar cómo resuena el eco del mar en las antiguas cámaras de artillería. Si vas con temporal, aléjate; las olas saltan el hormigón y te arrastrarán al agua negra.
MISIÓN: INFILTRACIÓN LOCAL
Guerra contra el Mar
La historia militar siendo borrada por la fuerza de la naturaleza.