Allariz, una villa con mucho encanto que sabe transformarse y adaptarse a los nuevos tiempos sin dejar de lado su encanto característico de villa medieval.
Declarada Conjunto Histórico Artístico y Premio Europeo de Urbanismo, por la recuperación de su casco histórico.
Descubrir sus bellos monumentos y sus paseos naturales junto al río Arnoia, harán que no quieras abandonar la villa de Allariz.
El origen de Allariz fue castreño y posteriormente romano, también los godos pasaron por estas tierras. Alarico dará nombre a la villa: Vila Alaricii.
En la Edad Media fue un lugar próspero y un importante enclave político y religioso, sobre todo con el reinado de Alfonso VI, cuando se construye el castillo y las murallas, hoy parte de las piedras del castillo están dispersas por las calles de la villa. Se le concede el fuero convirtiéndola en Villa Real.
En 1900 vuelve a recobrar la prosperidad, gracias a los talleres de lino, aunque el auge del curtido del cuero le produce un retroceso, en la actualidad podemos descubrir alguna de esas fábricas de curtidos en Torre Lombarda, hoy reconvertido en un hotel, pero conserva la curtiduría y en el museo do Coiro.
Allariz ha sabido reconvertirse para atraer a turistas, compitiendo con las luces de navidad de Vigo, en las calles de la villa un belén realizado con material reciclado, sin nada de plástico atrae cada año a turistas, siendo un claro ejemplo de que no hace falta derrochar millones de euros para decorar las calles por Navidad.
Otro de los acontecimientos de Allariz, arraigado al folclore gallego de las meigas y la santa compaña, convierte la villa, durante los días 31 de octubre y 1 de noviembre, en un auténtico escenario de terror y miedo.
Nada tiene que envidiar a las fiestas de halloween americanas. Un parque de terror al aire libre, para pasar miedo, o no.